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Por: Karla Campos
Fotos: Cortesía

Mérida tiene esa mezcla difícil de encontrar: una ciudad con historia, arquitectura y gastronomía propia que, al mismo tiempo, funciona como punto de partida para descubrir algunos de los paisajes y sitios arqueológicos más sorprendentes de Yucatán. En solo tres días es posible pasar de recorrer avenidas históricas y probar una marquesita a nadar en un cenote, conocer Valladolid y terminar frente a una de las grandes ciudades mayas de la región.

Esta experiencia tuvo como punto de partida el NH Collection Mérida Paseo Montejo, ubicado sobre una de las avenidas más emblemáticas de la ciudad, y siguió una ruta que llevó de Mérida a Valladolid, la selva yucateca y finalmente Uxmal.

Día 1: una primera mirada a Mérida

La llegada a Mérida comenzó en el NH Collection Mérida Paseo Montejo, un hotel ubicado en una zona estratégica para descubrir la ciudad. Además de contar con restaurante, piscina, gimnasio y terraza, el hotel ofrece servicio de Guest Relations, pensado para ayudar a los visitantes a descubrir experiencias y rincones de Mérida. Su rooftop también es un buen punto para disfrutar la ciudad al atardecer.

Después del recorrido por las instalaciones y una comida de bienvenida, llegó el momento de salir a explorar.

El paseo por Mérida se realizó a bordo de Carnavalito City Tour, una de las formas más clásicas de conocer la ciudad. Sus tradicionales guaguas recorren el Centro Histórico, barrios tradicionales y algunas de las avenidas más representativas, acompañadas por guías que comparten historias y curiosidades sobre la capital yucateca. La empresa cuenta con más de tres décadas de experiencia y sus recorridos abarcan numerosos puntos de interés de la ciudad.

El recorrido permitió tener una primera impresión de la llamada Ciudad Blanca, desde sus edificios históricos hasta sus calles llenas de vida. Entre las zonas que vale la pena descubrir se encuentra el Centro Histórico, donde la Plaza Grande reúne algunos de los edificios más representativos de Mérida, y Paseo de Montejo, una avenida que refleja la época de mayor esplendor económico de la ciudad.

Paseo de Montejo tiene, además, una historia muy ligada al henequén, producto que impulsó la economía yucateca y ayudó a transformar a Mérida durante el siglo XIX. La prosperidad de aquella época se reflejó en las grandes casonas de inspiración europea que todavía pueden admirarse a lo largo de la avenida.

Para cerrar la tarde, una parada por un helado y una tradicional marquesita terminó de ponerle sabor al recorrido. Este postre crujiente, normalmente acompañado con queso de bola y algún relleno dulce, es uno de los clásicos que se encuentran en las calles y plazas de Mérida.

La caminata de regreso al hotel y una cena de bienvenida cerraron el primer día, dejando claro que Mérida no solo se visita: también se disfruta a través de sus sabores, arquitectura y ambiente.

Día 2: Valladolid y una dosis de aventura en la selva

El segundo día comenzó temprano para poner rumbo a Valladolid, uno de los dos Pueblos Mágicos de Yucatán y una de las mejores opciones para complementar una estancia en Mérida.

Conocida como la Capital del Oriente Maya, Valladolid combina arquitectura colonial, gastronomía, artesanías y una enorme riqueza natural gracias a los cenotes que rodean la ciudad. Su ubicación también la convierte en un excelente punto para explorar otros atractivos de la región.

La siguiente parada fue Selva Maya, donde la experiencia cambió por completo de escenario: de las calles coloniales se pasó a la naturaleza yucateca. La jornada reunió actividades como visita a cenotes, tirolesa, bicicleta y comida, permitiendo conocer una faceta mucho más aventurera del estado.

Los cenotes son uno de los grandes atractivos naturales de Yucatán. Estas formaciones de agua dulce, creadas por procesos geológicos a lo largo de miles de años, forman parte también de la historia y cosmovisión maya. En la región pueden encontrarse desde cenotes abiertos hasta espacios subterráneos rodeados de vegetación.

Después de la aventura, el regreso a Mérida llevó nuevamente al terreno de la arquitectura y el diseño con una visita a Tivoli Mérida Residences, proyecto desarrollado alrededor de una casona histórica restaurada en el Centro Histórico. La propuesta combina arquitectura patrimonial con hospitalidad contemporánea, jardines, restaurante, bar y amenidades de estilo resort.

Día 3: Uxmal, henequén y un viaje al pasado

El último día comenzó con la salida hacia Uxmal, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Yucatán y una parada imprescindible para entender la grandeza de la cultura maya.

Ubicada a unos 62 kilómetros al sur de Mérida, Uxmal es el corazón de la región Puuc y fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Mundial. Su arquitectura destaca por la decoración de piedra, los mascarones dedicados a Chaac, dios de la lluvia, las grecas y sus grandes estructuras monumentales.

Uno de sus grandes secretos está precisamente en algo que parece tan sencillo como el agua. En una zona donde el agua superficial era limitada, los antiguos habitantes desarrollaron sistemas para captar y almacenar lluvia, incluyendo cisternas y otros depósitos conocidos como chultunoob.

Pero la experiencia no terminó en la zona arqueológica. El recorrido continuó con una Vintage Car Experience en Land Rover, una propuesta que permite explorar el entorno de Uxmal desde una perspectiva diferente. La experiencia incluye recorridos por plantaciones y la Hacienda Uxmal a bordo de vehículos todoterreno vintage, además de acercarse a la historia agrícola de la región.

Uno de los elementos que conecta toda esta experiencia es el henequén, una planta que marcó profundamente la historia económica y cultural de Yucatán. Su producción impulsó la riqueza de numerosas haciendas y dejó una huella que todavía puede reconocerse tanto en el paisaje como en la arquitectura de Mérida.

Una escapada que demuestra todo lo que tiene Yucatán

En tres días, esta ruta permitió descubrir mucho más que la capital yucateca. Mérida funcionó como el punto de partida para una experiencia que pasó de los edificios históricos y la gastronomía local a la naturaleza de los cenotes, las calles de Valladolid y la arquitectura monumental de Uxmal.

Y esa es precisamente una de las grandes ventajas de viajar a Mérida: la ciudad ofrece cultura, diseño, gastronomía, hoteles y una escena contemporánea cada vez más atractiva, mientras que a poca distancia comienzan algunos de los paisajes más característicos de Yucatán. Incluso hoy, el estado combina la herencia maya y colonial con nuevas propuestas de hospedaje, restaurantes y experiencias que están renovando la manera de descubrir la región.

Entre una marquesita en el Centro Histórico, un paseo por Paseo de Montejo, un chapuzón en un cenote, una tarde de aventura y una mañana frente a Uxmal, Mérida demuestra que puede ser mucho más que una ciudad de paso: es una base ideal para una escapada que mezcla historia, gastronomía, naturaleza, aventura y diseño en un mismo viaje.